sábado, 18 de noviembre de 2017

El mundo pertenece a quién se atreve

Hola amig@s de la Fábrica de Sueños, se acercan las Navidades, fechas en las que experimentamos sentimientos encontrados, felices por compartir tiempos y espacios con personas queridas con las que quizá en otras épocas del año no coincidimos y melancólicos por recordar a los que también queríamos pero ya no están con nosotros.

A título personal me gusta al final del año hacer un pequeño balance de mi vida, al fin y al cabo es la más importante que tengo y creo que se merece una puesta a punto anual al igual que hago con mi pequeño coche que también es el más importante que tengo ya que como me sucede con mi vida, tampoco tengo otro.




En esta ocasión me voy a ayudar para ir preparando el esquema de ese “chequeo vital”, por darle un nombre más solemne a algo que considero importante, de un precioso poema del ínclito y polifacético CharlesChaplin y espero al final del balance poder comprometerme a que este año también me voy a atrever con la vida… 


” ¡Vive!
Ya perdoné errores casi imperdonables.
Trate de sustituir personas insustituibles,
de olvidar personas inolvidables.
Ya hice cosas por impulso.
Ya me decepcioné con algunas personas,
mas también yo decepcioné a alguien.
Ya abracé para proteger.
Ya me  reí cuando no podía.
Ya hice amigos eternos.
Ya amé y fui amado pero también fui rechazado.
Ya fui amado y no supe amar.
Ya grité y salté de felicidad.
Ya viví de amor e hice juramentos eternos,
pero también los he roto y muchos.
Ya lloré escuchando música y viendo fotos.
Ya llamé sólo para escuchar una voz.
Ya me enamoré por una sonrisa.
Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y…
Tuve miedo de perder a alguien especial
y terminé perdiéndolo
¡pero sobreviví!
¡y todavía vivo!
No paso por la vida
y tú tampoco deberías sólo pasar… ¡Vive!
Bueno es ir a la lucha con determinación
abrazar la vida y vivir con pasión.
Perder con clase y vencer con osadía,
porque el mundo pertenece a quien se atreve
y la vida es mucho más para ser insignificante.”

– Charles Chaplin







Si como yo, has decidido atreverte con la vida, como nos sugiere el bueno de Chaplin, verás cómo seguro que todo evoluciona, cambia, mejora y además te permitirá seguir luchando por tus sueños y disfrutar mucho más del camino... 

Y si también te atreves a Fabricar los Sueños de esta Navidad de tu empresa, asociación, fundación o colectivo con nosotros, haremos todo lo posible para que "ese camino" sea más agradable y fácil para compartir tus sueños y el de tus compañeros.

No sé si te podremos dar todo... pero te vamos a dar todo lo que tenemos… nuestra profesionalidad, cordialidad, positividad, actitud, ilusión, empatía, proactividad y esperemos que también mucha suerte…


Rafa Martínez -  Ronda de la Fortuna
Sueña con nosotros



domingo, 22 de octubre de 2017

No procrastines, o si…

Procrastinar, detrás de esta singular, engolada y casi impronunciable palabra se esconde un sencillo concepto que seguro te resulta muy familiar… Procrastinar no es más que “diferir, aplazar o posponer en el tiempo algo que sabemos que debemos hacer”.

Quién no ha “diferido, aplazado o pospuesto” algo que tenía que hacer pero no le apetecía en absoluto realizar en ese momento? Me vienen a la cabeza varios ejemplos de nuestro día a día: un trabajo aburrido dentro de la jornada laboral, una tarea doméstica poco atractiva (casi siempre lo son o al menos nos lo parecen), una llamada de teléfono incómoda que deberíamos hacer o una visita de compromiso… Quién no ha dicho alguna vez, en un rato lo hago, mañana llamo o de esta tarde no pasa?


Para evitar “hacer lo que sabemos que debemos hacer” somos capaces de dar rienda suelta a nuestra imaginación y “distraernos” con otras actividades irrelevantes, agradables o que simplemente nos apetecen más, teniendo la sensación en muchas ocasiones de que estamos perdiendo el tiempo, un tiempo que es único, que es nuestro, que no vuelve y que objetivamente estamos desaprovechando.

Vivimos en una sociedad en la que “casi todo” funciona contra reloj, vamos corriendo a todos los sitios, todo es "para ayer”, siempre tenemos prisa, no tenemos tiempo para apreciar lo que nos rodea, para tomar un café tranquilamente con un amig@, no disfrutamos de la mayoría de las cosas que hacemos y, sinceramente, parecemos en muchas ocasiones “generadores y transmisores de stress con patas…”



Pienso que quizá en parte sea por nuestra culpa, por nuestra falta de organización o mejor dicho por nuestra escasa planificación. Reconozco que en ocasiones yo también me pierdo porque olvido la importantísima diferencia entre lo urgente y lo importante y eso hace que se amontonen tareas, sintiéndome incapaz de cumplirlas todas en tiempo y obligándome a procrastinar algunas, quizá las equivocadas.

Diferenciar en nuestro día a día las tareas importantes de las urgentes es un ejercicio que deberíamos hacer más a menudo. Algo realmente es urgente cuando requiere tu atención inmediata, sin embargo será únicamente importante cuando forme parte de tus objetivos a medio y largo plazo y en muchas ocasiones confundimos los conceptos.

Pienso que la solución, o al menos parte de ella, puede estar en hacer una pequeña pausa dentro de ese caos de vida que “nos obligan o nos obligamos” a llevar, sentarnos, coger papel y bolígrafo y confeccionar, por ejemplo, una “matriz de Eisenhower” o cualquier otra herramienta que nos ayude a priorizar las tareas en función de su urgencia o importancia con el fin de gestionar y optimizar mucho mejor nuestro tiempo.



Por supuesto que estamos en un momento “pausa” y debemos pensar, planificar y actuar paso a paso dentro de un equilibrio, pero sin relajarnos o descuidarnos demasiado ya que si desatendemos las cosas importantes al final se convertirán en urgentes y conseguiremos haber atascado la matriz en lugar de gestionar mejor nuestro tiempo que es lo que pretendíamos con este ejercicio.

Aunque la “matriz Eisenhower” pueda parecer que está enfocada hacía el ámbito laboral, es perfectamente aplicable a nuestra vida cotidiana porque no debemos olvidar nunca que nuestro trabajo más importante es “vivir” y lo debemos hacer de la mejor manera posible, poniendo todo nuestro empeño, optimizándolo al máximo, desarrollando todas nuestras aptitudes y regándolo con la actitud más positiva posible.
Bueno, hasta aquí la definición, la crítica y una posible solución o ayuda… Pero esto es “Fabricando Sueños”, sabes que siempre quiero darle una visión en positivo a todo, aunque en ocasiones cueste encontrarlo, y hoy para acabar quiero justificar que en ocasiones procrastinar es bueno, incluso sano…

Creo que, sin tomarlo como una costumbre, no “desatendiendo" en exceso nuestras obligaciones y si no hay en ese momento otras prioridades que en la matriz se encuentren “muy” en la parte superior derecha, todos tenemos derecho a gestionar de forma distendida el tiempo, incluso tenemos derecho a “perderlo” en lo que más nos apetezca, permitirnos “vaguear” un rato creo que es incluso sano de vez en cuando. Si no lo convertimos en una constante en nuestras vidas pienso que procrastinar es una actividad válida para limpiar nuestra cabeza, que en ocasiones es incluso más necesario que limpiar nuestra propia casa...

Y ante la duda, como leí el otro día, vivir es lo único urgente.



domingo, 30 de julio de 2017

no soy todo lo que ves... ni ves todo lo que soy


Vivimos en una sociedad en la que, en demasiadas ocasiones y circunstancias, se nos valora únicamente por nuestra cara más externa, por lo que mostramos al mundo en un momento o época concretos, por nuestro envoltorio puntual y esto hace que nos veamos obligados en ocasiones a “interpretar un papel” en la película diaria de nuestra vida haciendo que perdamos gran parte de la esencia de lo que somos realmente, a que dispongamos de máscaras preparadas para distintas situaciones o nos camuflemos en determinadas circunstancias ocultando nuestras verdaderas sensaciones, sentimientos y opiniones para no dejar al descubierto nuestras supuestas carencias, defectos, vulnerabilidades o inseguridades.




Aunque entiendo que en ocasiones no queramos o podamos mostrar todo lo que somos o sentimos tampoco es necesario tener una falsa sempiterna sonrisa, ni intentar demostrar constantemente al resto del universo que somos inmensamente felices a diario y en todo momento, quizá deberíamos intentar tender a ser lo más sinceros posible buscando un equilibrio entre sinceridad emocional y “vivir el día a día”, respetando por supuesto que no le podamos transmitir al 100 % de las personas ni en el 100% de las situaciones nuestra “verdadera cara".


Solo nosotros conocemos realmente nuestra esencia y cuanto más intensa y profunda sea nuestra sinceridad para con el resto del “universo”, más gratificantes serán nuestros éxitos y más enriquecedores nuestros fracasos, no olvidemos que en el fracaso también está el aprendizaje y aprender, siempre es “bueno”, en ocasiones más doloroso de lo que nos gustaría, pero siempre “bueno”.





Pienso que las apariencias no engañan, simplemente no muestran toda la realidad. Por dentro puedo tener un mal día y por fuera me veo obligado a mantener una sonrisa en mi trabajo cara al público, con mi familia, pareja, amigos… Hemos institucionalizado el hecho de que debemos mantener una imagen y si esa imagen no es la que se espera de nosotros transmite inseguridad, ineficacia, desconfianza… Pero “hasta los buenos” (o sea, tu…) tienen derecho a mostrarse como son o se sienten en ese momento, al menos alguna vez. No?

Vamos a intentar mostrarnos como somos realmente y no interpretemos el papel de la película que no nos corresponde porque no lo sentimos así... Seguro que somos unos excelentes profesionales pero no quizá tan buenos actores como pensamos.


Por favor, a partir de ahora…


Te pido que no me juzgues solo por lo que ves, soy mucho más que un cuerpo más o menos bonito, una sonrisa más o menos sincera, una vestimenta más o menos a la moda y un comentario más o menos acertado, soy más que una simple apariencia…Te lo puedo intentar contar, pero si realmente quieres saber cómo soy tendrías que haberme acompañado durante todo el complicado camino que he recorrido hasta llegar a este momento, viviendo, sufriendo y resolviendo mis problemas, celebrando con moderación mis aciertos, aprendiendo de mis múltiples errores y animándome cada día a seguir hacia adelante sin dejarme sobre motivar por lo excesivamente bueno ni hundir por lo que no tuvo la fortuna de tener un resultado óptimo, tenías que haberme acompañado mientras racionalizaba todo lo que me ha sucedido en todo este tiempo… Ya que eso no ha sido posible, si me juzgas hazlo con la respetuosa benevolencia que creo me he ganado y recuerda siempre que no soy todo lo que ves pero tampoco ves todo lo que soy.





Me comprometo a no juzgarte solo por todo lo que vea ya que quizá me estés mostrando unicamente una parte de la realidad y solo con ella no puedo conocerte realmente y te estaría juzgando con una información, cuanto menos, sesgada. Voy a comenzar con una sonrisa y un margen de confianza, a partir de ahí me gustaría que nos mostráramos ambas partes sin máscaras, o con unas “máscaras mínimas” al iniciar nuestro contacto. 


Voy a ser mi propio juez, la única persona con derecho real a juzgarme. Lo más importante será sentirme bien y en equilibrio con lo que pienso, lo que siento, lo que hago, con lo que vivo y con lo que transmito, independientemente de la parte de mí que quieran ver los demás…



A partir de ahora… No sé si te podré dar todo, pero te daré todo lo que tengo…